Caza de montería: clásica y tradicional
Publicado el 29. Nov, 2009 por admin en General
Caza de montería: clásica y tradicional
La caza de montería es la clásica modalidad de caza mayor con perros, en la cual la jauría es la encargada de apresar al animal y el cazador debe rematarlo con el arma de fuego. Sin embargo, se debe tener en cuenta que es necesario seleccionar la pieza ya que los perros no diferencian entre animales jóvenes, hembras con crías u otras situaciones en las que la caza no está permitida.
Las especies más apropiadas son los jabalíes y venados, y también gamos y muflones. Según esta modalidad se debe determinar la “mancha”, que es un espacio de varios cientos de hectáreas que son rodeadas y cubiertas por los cazadores. La rehala se suelta desde un extremo a partir del cual batirán el sector en distintas direcciones; el objetivo es conducir a la pieza para que atraviese la línea o pueda ser avistada por los monteros.
La caza de montería es también un ejercicio de planificación y exige del cazador virtudes como atención, silencio y puntería, y además está rodeada de cierto romanticismo, pues en muchos lugares de España los rehaleros visten a la usanza tradicional y los cazadores van armados con trabucos.
Su historia comienza en la antigüedad; en España se encuentra muy extendida y ha dado lugar a una verdadera especialidad que es la llamada Montería Española, inaugurada por el rey Alfonso de Castilla que en su Libro de la Montería dio las normas principales para esta modalidad que prácticamente no han variado hasta la actualidad.
Debido a sus características, existe una normativa específica para la caza de montería. La partida está a cargo de un capitán, que toma las decisiones respecto de los cazadores y rehaleros; la legislación vigente tiene grandes exigencias respecto de la documentación con la que se debe contar como permisos de caza, guías, seguros, permisos de armas, licencias y todo lo demás, así como tener en cuenta las prohibiciones que, si se trata de ciervos, alcanzan a las hembras, horquillones (el ciervo que presenta dos puntas por cuerna) y varetos (ciervo que presenta dos astas rectas verticales con una sola punta).
En España hay zonas geográficas excepcionales para este tipo de caza, que, además, se complementa con otro tipo de actividades turísticas relacionadas con el disfrute del contacto con la Naturaleza y el conocimiento de la cultura y tradiciones del lugar.
Recordemos que en sus inicios la cacería no fue un deporte sino la forma de conseguir el sustento que desarrollaron las tribus primitivas y que aún hoy en día mucha gente practica; el seguimiento de animales grandes, tenía su fundamento también en la necesidad de obtener pieles para abrigarse.
Por eso, la montería sigue siendo la forma elegida para la práctica de la caza mayor con el jabalí como la especie más elegida. Una etapa importante de la montería es la batida, que es el momento en que se reconoce y recorre el lugar en busca de las piezas. La partida comienza con el sorteo de los puestos, en que el azar determinará nuestra ubicación en el sector; luego comienzan a salir las distintas armadas, lo cual debe hacerse bastante rápido siguiendo las indicaciones, hasta llegar al puesto de destino.
Una vez en la ubicación, debemos estudiar el terreno para deducir por dónde puede venir el jabalí, observando si hay trochas o señales que indiquen sus desplazamientos cotidianos. Nuestra actitud debe ser de alerta, evitando hacer ruidos que puedan espantar al animal; y llegado el momento del tiro, éste debe hacerse desde un lugar con buena visibilidad para no causar accidentes o interferir con los otros puestos, además de esperar el momento en que sean mayores las probabilidades de un disparo exitoso. Siempre se debe apuntar a las zonas vitales para evitar sufrimientos innecesarios en la pieza.
Después de una buena jornada de montería, lo mejor es prepararse para degustar un buen plato elaborado con la carne de caza, cuyo acompañamiento debe armonizar con ese sabor un poco silvestre: vino blanco, aceite de oliva, patatas, manzanas, zanahorias, cebollas, pimiento, un ramillete de hierbas aromáticas para perfumar y si hay trufas, mejor que mejor.
