Inicio de la temporada de caza

Inicio de la temporada de caza

Publicado el 23. Sep, 2009 por admin en General

Llega el otoño y con éste el momento más esperado por los cazadores: el inicio de la temporada.  Y lo que para nuestros más remotos antepasados era un ritual imprescindible para la supervivencia, para el hombre –y algunas mujeres- de la modernidad es una afición no exenta de reglas y obligaciones.

La temporada comienza con la codorniz, primera especie del calendario de caza, y en octubre sigue la temporada de piezas menores como la liebre, conejo, zorro, perdiz, faisán, paloma torcaz, y mayores como el ciervo, el corzo o el jabalí; en noviembre la becada, reina indiscutida de las aves de caza, de carne fina y sabrosa, pequeña pero con un largo pico que la diferencia de otras especies; se puede cazar hasta la primera semana de febrero.

En los últimos tiempos la actividad cinegética se ha visto un poco disminuida debido al descenso en la cantidad de especies y piezas, afectadas por la sequía o la escasez de alimento por una parte, y por otra por cazadores que no respetan la normativa de cotos.

Para evitar la disminución de piezas debemos respetar:

•    Zonas prohibidas
•    Períodos de cierre
•    Técnicas permitidas
•    Cupo máximo de presas.

Algunos cotos se han repoblado con animales nacidos en cautiverio y esto también ha influido en la disminución, ya que esos ejemplares corren mayores riesgos al no conocer la vida en libertad.

Los cazadores y sus familias saben que “la caza” no es salir al campo a disparar unos tiros o acertarle a un animal.  Los buenos cazadores saben que la caza es mucho más que un deporte; es una actividad que combina el disfrute del contacto con la  naturaleza, la capacidad para poner a prueba las propias habilidades, la competencia con la presa, la complicidad con el perro…

Más todas las actividades sociales conectadas, anécdotas para contar, el descanso y la cena con los compañeros, amigos y familia al final de la jornada.  Para llegar placenteramente a este momento, debemos tener en cuenta ciertas exigencias propias de la actividad.

Equipamiento.

Se debe elegir ropa adecuada a la estación; uno de los elementos más importantes es el calzado, ya que debe proteger los tobillos pues muchas veces debemos trasladarnos sobre terrenos irregulares.  Gorros y sombreros para protegerse del frío o del sol son tan imprescindibles como las gafas para la protección de la vista y para evitar los reflejos.

Alimentación

Es un tema muy importante que a veces se descuida.  Se debe llevar en la mochila alimentos como frutas o frutos secos, agua y bebidas isotónicas, pero lo más importante es el desayuno, que nos debe permitir acumular suficiente energía para rendir al máximo durante la jornada.  Es sabido que un buen desayuno mejora la capacidad de concentración, algo que debe tenerse muy  en cuenta desde el momento en que estamos manejando un arma.
El almuerzo de los cazadores suele hacerse en el campo, con algo de comida que haya llevado cada uno y comparten entre todos, o bien en una cafetería o restaurante de la zona para estar más cómodos; en todo caso los alimentos deben ser de alta densidad energética, no solamente porque pueden haber pasado muchas horas desde el desayuno, además, por las que todavía faltan hasta terminar la jornada.  Un ingrediente que no debe faltar en el almuerzo de los cazadores es el buen humor; es la hora en que se cuentan las anécdotas y esto sin dudas extiende el tiempo del almuerzo y hace se que coma más despacio.

Las piezas cazadas

Si hemos tenido suerte y buena puntería, posiblemente regresemos a casa con alguna pieza en el morral.  En principio la carne de caza es un alimento natural y saludable, con menos grasa y más proteínas que las carnes de consumo, pero existen riesgos derivados de un mal acondicionamiento de la pieza, la propia naturaleza del animal y sustancias tóxicas en el ambiente como por ejemplo la contaminación con plomo o metales pesados.

Para que la pieza llegue en buenas condiciones y la preparación y degustación de un buen plato sea tan placentera como la caza del animal, debemos también tomar ciertas precauciones:

•    No colocar la pieza en una bolsa de plástico, para evitar la sudoración y fermentación de la carne
•    Respetar el período de maduración de la pieza antes de quitarle la piel o las plumas
•    Eviscerar cuanto antes
•    Si la pieza es un jabalí o un venado, puede ser necesaria una inspección veterinaria antes de consumirla para prevenir la triquinosis.

Entonces, ¿ha sido buena la jornada? ¿Qué les parece preparar esas codornices a la cacerola? Como sugerencia, una receta bastante sencilla: codornices encebolladas con frutas desecadas y vino dulce.

Ingredientes:

•    4 codornices
•    4 ciruelas pasas sin carozo
•    4 orejones de albaricoque.
•    2 cebollas.
•    6 cucharadas de aceite de oliva.
•    1 vaso de vino dulce.
•    Un ramillete de perejil, pimienta negra en grano, sal a gusto.

Preparación:

Limpiar las codornices y sazonarlas por dentro y por fuera; introducir dentro de cada codorniz una ciruela y un orejón; dorar las codornices en aceite caliente.  Luego añadir las cebollas cortadas en tiras finas (juliana) y sofreír el conjunto.  Cuando todo esté bien dorado, agregar el vaso de vino dulce, la pimienta, perejil y sal; cocinar lentamente hasta que todo esté bien cocido.  Se sirve cada codorniz apoyada sobre un lecho de cebollas.

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