La caza a rececho

La caza a rececho

Publicado el 22. Nov, 2009 por admin en General

Dentro de las distintas modalidades de caza, quizás una de las más apasionantes por su dificultad y el desafío que presenta a la inteligencia y fuerza física del cazador, sea la caza a rececho.

Se practica en todo el mundo y es apropiada para todo tipo de especies, excepto el jabalí, para el cual es más apropiado el sistema de montería.  En España la preferida es el corzo, por su tamaño pequeño y su carácter esquivo.  Además, como habita en bosques de regiones montañosas, se hace más difícil y por lo tanto más valiosa su captura.  La principal característica de esta modalidad es el sigilo que debe desplegar el cazador para aproximarse a la pieza y cumplir con su objetivo, y su mayor exigencia es el conocimiento del hábitat del animal.

En esta modalidad de caza interviene un solo cazador, que debe ser auxiliado por un guarda, cuya función es de vigilancia y control, y auxiliares para el transporte del animal cazado.  Desde el punto de vista técnico, el cazador debe contar con buenos elementos de óptica como telescopios, binoculares o catalejos, y el arma también debe estar equipada con mira telescópica.

Al ser una modalidad que se desarrolla en estrecho contacto con la naturaleza, elementos como el sentido del viento, la hora y el estado del clima, por ejemplo si el día está nublado o despejado, ejercen una gran influencia sobre el resultado final, por eso son factores que deben ser tenidos muy en cuenta.

Si se ha logrado localizar un animal y se lo considera apropiado para la caza, llega uno de los momentos decisivos de la caza a rececho: el acercamiento o “entrada”; el cazador dispone de apenas unos segundos para decidir cómo lo hará, pues el animal está en movimiento y además su olfato, vista  e instinto pueden advertirle el peligro en que se encuentra.    Para ello se debe evaluar la dirección del viento, el itinerario que no solamente debe mantenerlo fuera de la vista de la pieza sino estar lo suficientemente libre de obstáculos para evitar ruidos o demoras.
El disparo sólo debe efectuarse cuando las probabilidades de abatir a la pieza sean altas.  Se debe encontrar un buen apoyo para el arma y apuntar a la cavidad torácica para que evitar sufrimientos innecesarios.

A continuación, algunos consejos para disfrutar al máximo de una jornada de caza a rececho.

La vestimenta: debe ser lo suficientemente abrigada pero al mismo tiempo liviana para permitir al cazador moverse con facilidad.  Los pantalones deben proteger adecuadamente de las espinas y ramas de la vegetación, pero a la vez no producir ruidos frente a roces o enganches, a fin de no alertar a la pieza.  El calzado debe ser confortable e impermeable y sujetar bien el pie para protegerlo de torceduras.

El arma: ligera, ya que la jornada de caza será extensa; el calibre acorde a la pieza que se piensa capturar, por ejemplo el corzo requiere un calibre pequeño; pero lo principal es que el cazador se sienta cómodo con su arma, ya que muchas veces el disparo se producirá en condiciones desfavorables de luz y distancia.  Los cazadores experimentados recomiendan para este tipo de caza, rifles tipo cerrojo y monotiro.  Por otra parte, se debe comprobar que el rifle se encuentra en perfectas condiciones de tiro, para evitar accidentes y aumentar las probabilidades de acierto.

La hora: aunque hay distintas opiniones sobre el tema, los cazadores coinciden en que las mejores horas son el amanecer y el crepúsculo, ya que es más fácil localizarlos.  Si se decide a cazar al amanecer, debe estar en el lugar antes del alba, y al atardecer deberá ejercitar su paciencia esperando a que los animales salgan de la espesura.  Según comentarios de cazadores de todo el mundo, se pueden localizar animales a media mañana o después del mediodía, pero se recomienda, si no se ha tenido éxito, dar por finalizado el rececho a media mañana para retomarlo al atardecer.

Conocimiento del terreno: Es  fundamental.  Accidentes geográficos, accesos, otras actividades que se desarrollen en el terreno como la agricultura; saber dónde beben y comen los animales,  cuáles son sus costumbres y dónde tiene su querencia son datos imprescindibles.  Por ejemplo el corzo es de costumbres territoriales, pasa el invierno en grupos y en cada época del año busca los lugares donde haya más abundancia de alimento, como los sembradíos cuando las heladas hacen escasear la comida en el monte.   Se podría decir así que entre  abril y mayo buscarán los campos cultivados, mientras que entre mayo y junio, cuando renace la vida en el monte, se centrarán en sus brotes y hierbas.  En cambio en julio y agosto se lo encontrará en riberas de arroyos y ríos pues trata de escapar del fuerte calor y sequedad.

Ubicación: La observación y localización de la pieza son la clave de la caza a rececho; por eso el cazador debe elegir cuidadosamente el lugar en que se ubicará.  Éste debe estar relativamente elevado para obtener un amplio campo visual, y apropiado para la utilización de los prismáticos; se debe observar paciente y minuciosamente, pues el animal puede estar a corta distancia, mimetizado con la vegetación.

¡Buena suerte en tu jornada de caza a rececho! Y después, a saborear la pieza, con una buena salsa preparada con aceite de oliva, vino tinto, cebollas, zanahoria, un poco de puerro, y un ramillete de finas hierbas para aromatizar.

One Response to “La caza a rececho”

  1. Juanma

    23. Mar, 2010

    Me gustaría agradecerles el esfuerzo invertido en esta página. Yo me estoy sacando el permiso de armas y me ayuda mucho leer estas cosas para hacerme a la idea de lo bonito que es este deporte. Un saludo

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